El ciego y el publicista
Un día un publicista caminaba por las calles de París absorto en las maravillas de la gran ciudad hasta que de repente le llamo la atención un mendigo que estaba pidiendo limosna sentado en una acera con un cartel que decía:
"Ayúdenme por favor soy ciego"
El publicista se queda un rato mirando curioso, y se da cuenta que la gente pasa, lee el pequeño aviso y sigue su camino y no le dan nada al pobre anciano. Luego de unos minutos decide acercarse, saca de su bolso de viaje un marcador, voltea el cartón que servía de letrero, y escribe algo. Lo coloca a los pies del mendigo y espera...
A los pocos minutos la gente le comenzó a dar dinero... el ciego, que a pesar de su discapacidad, había alcanzado a percibir lo que había hecho el publicista le preguntó que qué había escrito... este le respondió:
- "Lo que usted ya tenía escrito, pero con otras palabras"
El publicista le dió unas monedas y continuó su camino... nunca regreso y el ciego no supo que había escrito en su letrero.
El letrero decía:
"Hoy es un hermoso día de primavera en París, y yo no puedo verlo"
Por consecuencia, nunca hay que abandonar tus sueños ni tus metas, pero si te das cuenta que de la forma que lo estás haciendo no avanzas, debes cambiar de táctica, no te quedes sentado esperando que las cosas pasen por sí solas.
Visto en la web de luis
Fairyland by Louis Vuitton
Me agradó el concepto de los enanos esclavizados, aunque cuando amplié a imagen y me pareció que tocaba en el trasfondo un tema muy delicado... la explotación infantil.
Alguien podría recordarme al final del cuento, quién era la bruja malvada???
Estoy más que segura que esta no es la primera, ni será la última vez que veremos campañas publicitarias que utilicen cuentos para vender sus productos a aquellas princesas habitantes del "mundo real", pero la idea de tocar esa fibra sensible que posee toda mujer de querer verse como la protagonista de los cuentos de hadas es ciertamente una muy buena forma de aplicar la psicología al servicio del marketing.
Click en las imagenes para ampliar
Y va de cuento...

Pero algunas veces, cosas malas ocurren a gente buena y por esta razón nunca nadie imaginó el infierno que esta hermosa princesita vivía en su interior, ni logró comprender cómo pudo poco a poco irse opacando su encantador brillo.
Nunca nadie supo el porque ella luchaba contra su belleza como si fuera su peor enemigo; esforzándose cada día más en opacar su encantadora belleza para no llamar la atención, mientras inocentes e ignorantes miradas eran testigo de su ocaso.
Nunca nadie supo lo que ocurría entre las paredes de su hermoso cuarto, aquel lugar que se suponía era el único lugar del mundo donde podría refugiarse.
Nunca nadie pudo haber imaginado que un ser horripilante se apoderaba de su frágil cuerpo al final de cada noche, un ser despiadado que sin permiso se apoderaba de su inocencia, de sus sueños, de sus sonrisas, de sus ilusiones de vivir..
La historia de María Inés es la típica historia de princesas y dragones; pero en esta ocasión, no hubo un príncipe ni un caballero que viniera a rescatar a la doncella de aquel despiadado dragón, mientras ella iba lanzando al viento su brillo y esencia conforme pasaban los días pues erróneamente pensaba que todo era culpa suya, hasta que una mañana de tanto que perdió su corazón dejó de latir.
Es necesario que todos conozcan la historia de esta bella doncella, que no supo que hacer para volver a ser la princesita que siempre fué, para que si alguien, ve al dragón entrar en alguna de las habitaciones de las doncellas no dude en informar a los guardianes del reino, pues no es bueno esperar la llegada del príncipe azul en corcel blanco, porque probablemente cuando este llegue sea muy tarde.
Yo sigo a la espera del día en que una de estas princesas acosadas rompa el silencio para por fin alejar a ese horrible dragón, que pudo haber desaparecido si aquella hermosa princesita hubiese contado a los guardianes del reino lo que le ocurría.
Preludio de un suicidio
temo que este día pueda dejar de amarte...
Era lo que silenciosamente gritaba su corazón, era lo que celosamente guardaban sellados sus labios por temor a sonar intensa y obsesiva...En esta etapa de su vida, Valeria estaba terminando de aprender una dolorosa lección, pero se negaba rotundamente a llevar a la práctica todas esas teorías fantásticas que había aprendido con la experiencia; sobre todo porque al llevarlas a cabo, pondría fin a la mujer de quien Luis Felipe se había enamorado.
- No te vayas, quédate conmigo esta noche
- No puedo, sabes que no puedo
- No quiero que te vayas
- ¿Qué te hicieron?, pareces una niña pequeña a punto de llorar
- Sólo quiero que te quedes conmigo esta noche. Dulce María se quedará en casa de una compañera haciendo un trabajo, no quiero quedarme sola... -y mientras decía estas palabras, se acurrucaba en aquel masculino pecho como queriendo fundirse en su cuerpo buscando afanosamente la protección que le brindaba el amor que se albergaba en ese corazón.
- No insistas, -alegó él apartándola suavemente de su lado mientras se levantaba del lujoso sofá blanco-, acompáñame a la puerta que ya debo irme...
Sin pronunciar palabra y con los ojos llenos de un sentimiento difícil de explicar, Valeria se levantó suavemente del sofá tomando a Luis Felipe de la mano derecha con su mano izquierda, como quien pide apoyo, o quizá consuelo...
- Qué te ocurre? -susurró él de forma casi mecánica, poco estaba acostumbrado a esas muestras de fragilidad que para la Valeria fría y despiadada que todos conocían no eran otra cosa que debilidad.
Silenciosamente y sin mirarlo a los ojos, llevó sus pequeñas y delicadas manos detrás del cuello de Luis Felipe, colocando su cabeza casi que estratégicamente sobre su hombro y aferrándose a su hombre como un náufrago a su tabla salvavidas...
- Nada -sollozó ella- Nada, sólo quiero abrazarte -decía mientras apretaba con fuerza el cuerpo de su amado quien la separó de sí diciendo: "ya es tarde, vámonos"
Valeria lo presentía, sabía que era el final , algo en su interior lo gritaba como grita un condenado al ver tan cercano su momento final, pero ella debía ser fuerte, no volvería a llorar...
Lo acompañó a la puerta, se despidió igual que todos los días y él de igual forma prometió que llamaría. En el fondo ella sabía que esa promesa jamás se cumpliría como muchas otras...
Al regresar, vió la puerta de su cuarto abierta; le extrañó encontrarla en ese estado y revisó cada esquina de la habitación pues algo en su corazón unido a la corriente de aire frío que acarició su piel, le hicieron presentir que alguien no deseado había ingresado, miró tras la puerta, en el closet y bajo la cama, pero la búsqueda fue en vano, el lugar estaba vacío, en él no había ingresado nadie, sólo el recuerdo de un fantasma del pasado...
Valeria sintió su cama sencilla tan grande que estuvo a punto de echarse a llorar, recogió su clara melena y se colocó su pijama color rosa. Mientras lavaba su cara, recordó lo que había vivido momentos atrás, todo se le hizo familiar, la forma en la cuál Luis Felipe le había hecho el amor no era normal, sólo una vez le había pedido penetrarla por detrás, ella sabía que él se excitaba al ver su rostro lleno de placer, a él le encantaba ver sus labios pronunciar su nombre; pero esta noche nada fue igual que siempre, esta noche Valeria recordó la única vez que había vivido algo similar y mirándose al espejo mientras se peinaba su larga, crespa y clara melena se dijo:
Estas pensando en otra mujer,Al día siguiente, Valeria no contestó las llamadas de Luis Felipe, se tinturó el cabello de negro azabache y cambió su guardaropa, aprendió a mostrarse tan cual era y a disfrutar cada día de su vida como si fuera el último que viviera..
me hiciste el amor deseando que fuera otra mujer?
me has humillado al usarme para sentirte más cerca de otra mujer,
y esta noche moriré para tí
porque no soy esa otra mujer...
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Historia de un amor
es la historia de como se puede materializar el amor…
.
Desde niña gustaba de hablar con la luna y cuando esta no estaba en el firmamento preguntaba a las estrellas si su confidente tardaría en aparecer.
.
Había noches en las cuales la esperaba pacientemente hasta el amanecer, hablar con la luna era casi un ritual antes de dormir, todo esto era así desde que se prometió confiar sus secretos solamente a esa amiga que la acompañaba todas las noches incondicionalmente.
Cuando conoció a Roberto a los 10 años, soñaba que era una de esas princesas de los cuentos y que este encantador y risueño niño era su príncipe en un reino sin dragones ni castillos; esto duró hasta que tuvo su primera decepción amorosa: cuando la familia de él se mudó a otra ciudad. Desde entonces aprendió a hablar a la luna, confiaba en que esta "Celestina" supiera llevar esos inocentes suspiros de niña enamorada a su destino.
Luego de los 15, Juliana había superado perfectamente la perdida de Roberto. Era una mujer muy inteligente y hermosa, pero un poco desconfiada y algo descuidada de su salud, todos decían que siempre estaba en la luna, sin saber que tenían toda la razón...
Cada noche le pedía consejos a la luna para atraer a su lado el verdadero amor, mientras le describía con sumo detalle esas pequeñas cosas que en el fondo de su corazón anhelaba convertir en realidad; siempre hacía énfasis en la sonrisa y en la mirada del elegido, era algo que no podía darse el lujo de olvidar describir; si alguien pretendía acercarse a Juliana, ya sea como pretendiente o motivado por el simple deseo de mantener una amistad tendría primero que estar seguro de que su mirada y su sonrisa debían ser sinceras así como la pureza de su corazón; esto era porque había sido decepcionada varias veces y aún así, no disminuía el interés de nuestra heroína por encontrar el verdadero amor.
Para Juliana lograr definir y sentir la fuerza del amor desinteresado y real en su vida, era lo más parecido al Santo Grial para los caballeros de la mesa redonda del Rey Arturo. Cada día buscaba en los libros de psicología, ciencia en la que se había especializado, descubrir porque eso que algunos llamaban amor era tan grande. Ella no alcanzaba a comprender como podía algo intangible, frágil e invisible motivar y perfeccionar a la humanidad. Ella quería ser parte de esta mágica fuerza y por esta razón no se cansaba de buscar, de probar, de conocer, de analizar; este era el único fin de su vida, sentir esa mágica fuerza desinteresada de la que tanto hablan los poetas en sus sonetos...
Roberto volvió a la ciudad, reconoció a Juliana en un café y hablaron de muchas cosas; ninguno se había enamorado otra vez, cosa curiosa, pero es bien sabido que en el corazón nadie manda.
.
Esa tarde ambos revivieron recuerdos, sonrisas y al caer la noche por fin revivió un sentimiento... Todo era cálido en el frío aire de la ciudad, los ojos de Roberto no podían despegarse de la transformada Juliana mientras pensaba en la sorprendente forma en la que cambian las personas luego de tantos años. Para la racional Juliana, el sentir que había algo más que no podía descifrar era por momentos algo asfixiante. Por otra parte, era tan inesperado aquel casual encuentro...
.
Luego de haberse enterado Roberto que Juliana no vivía más allí, había decido especializarse en otro país.
.
La mujer que tenía en frente era tan diferente a lo que él recordaba de la dulce, natural y soñadora Juliana.
.
Roberto no se cansaba de admirarla, era tan mágica aquella mujer casi inalcanzable y no podía comprender como de aquellos labios salían notas armónicas y dulces que alimentaban su corazón, la voz de Juliana era como una droga para el corazón de Roberto, y a cada instante él quería más, escuchar, ver, tocar más, quería asegurarse de que ella sintiera la diversidad de emociones y sensaciones que despertaba en su corazón ese día.
Juliana, por primera vez había sido feliz en mucho tiempo; su racionalidad estaba de paseo y ella aprovecharía el momento, quería disfrutar de ese nuevo sentimiento que estaba descubriendo. Así fue como ocurrió, él la amó toda la noche, no concebía límites para ese amor, ella le entregó su cuerpo desnudo y virgen de aquel sentimiento. Toda la noche danzaron, toda la noche se amaron, fundían sus pieles de forma tan perfecta y armónicamente creando un ser poético lleno de amor y pasión. Todo era perfecto hasta la mañana siguiente cuando ambos recordaron cuánto le temían al amor.
.
Roberto estaba decidido a vivir todo por su amada, Juliana en cambio sentía que faltaba algo más...
Las dudas asaltaron nuevamente a Juliana haciendo que volviera a la racionalidad que la caracterizaba. Roberto desconoció a esa mujer con mirada fría que había despertado a su lado esa mañana, él sentía cómo su corazón estaba siendo desgarrado sin pronunciar palabra alguna y decidió que esa nueva mujer que había despertado a su lado no era con quien quería compartir el resto de su vida, tristemente renunciaría a ese sueño egoísta por el bien de los dos.
Para nadie era un secreto que se amaban, por algo aceptaron con total alegría aquel regalo que les fue enviado con mucho amor…
La bella y frágil Juliana día a día sentía como su cuerpo le pasaba factura por el poco cuidado que había tenido consigo misma, se lamentaba tanto de sus descuidos, sus insomnios y sus excesos; lo peor fue cuando el doctor aconsejó que por el bien de su vida debía dar muerte a la pequeña criatura que estaba creciendo en su interior. Fue entonces en ese momento cuando Juliana comprendió esa clase de amor incondicional de la que tanto hablaban los poetas en sus sonetos, el amor que todo lo da y nada espera, el amor para el que no existen sacrificios ni exigencias...
Entre los cuidados a Juliana, la decoración del cuarto del bebé y otros pequeños detalles transcurrieron los meses más felices entre ambos, estaban llenos de un mutuo amor incondicional que se veía reflejado en la devoción a todo lo concerniente al bebé. Juliana y Roberto querían que todo fuera perfecto, querían que ese ser que materializó su amor tuviera toda la dicha que ellos pudieran brindarle...
Luego de varios meses en una sala de hospital, Juliana le pedía perdón a Roberto por haber sido tan cobarde y no haber vívido al máximo su relación desde un principio; al mismo tiempo le agradecía por haberle permitido sentir y conocer eso que muchos llamaban amor, eso que ella quería llamar igual que el hada madrina de su propio cuento.
Juliana murió feliz luego de dar a luz una hermosa niña llamada Luna, tenía la mirada y la sonrisa de su padre, pero dentro de sí, estaba todo el amor de su madre, todas esas bellas cosas que Roberto siempre amó de Juliana y a las que juró cuidar y proteger desde ese día.
martes, abril 15, 2008
El ciego y el publicista
Un día un publicista caminaba por las calles de París absorto en las maravillas de la gran ciudad hasta que de repente le llamo la atención un mendigo que estaba pidiendo limosna sentado en una acera con un cartel que decía:
"Ayúdenme por favor soy ciego"
El publicista se queda un rato mirando curioso, y se da cuenta que la gente pasa, lee el pequeño aviso y sigue su camino y no le dan nada al pobre anciano. Luego de unos minutos decide acercarse, saca de su bolso de viaje un marcador, voltea el cartón que servía de letrero, y escribe algo. Lo coloca a los pies del mendigo y espera...
A los pocos minutos la gente le comenzó a dar dinero... el ciego, que a pesar de su discapacidad, había alcanzado a percibir lo que había hecho el publicista le preguntó que qué había escrito... este le respondió:
- "Lo que usted ya tenía escrito, pero con otras palabras"
El publicista le dió unas monedas y continuó su camino... nunca regreso y el ciego no supo que había escrito en su letrero.
El letrero decía:
"Hoy es un hermoso día de primavera en París, y yo no puedo verlo"
Por consecuencia, nunca hay que abandonar tus sueños ni tus metas, pero si te das cuenta que de la forma que lo estás haciendo no avanzas, debes cambiar de táctica, no te quedes sentado esperando que las cosas pasen por sí solas.
Visto en la web de luis
miércoles, marzo 19, 2008
Fairyland by Louis Vuitton
Me agradó el concepto de los enanos esclavizados, aunque cuando amplié a imagen y me pareció que tocaba en el trasfondo un tema muy delicado... la explotación infantil.
Alguien podría recordarme al final del cuento, quién era la bruja malvada???
Estoy más que segura que esta no es la primera, ni será la última vez que veremos campañas publicitarias que utilicen cuentos para vender sus productos a aquellas princesas habitantes del "mundo real", pero la idea de tocar esa fibra sensible que posee toda mujer de querer verse como la protagonista de los cuentos de hadas es ciertamente una muy buena forma de aplicar la psicología al servicio del marketing.
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miércoles, septiembre 19, 2007
Y va de cuento...

Pero algunas veces, cosas malas ocurren a gente buena y por esta razón nunca nadie imaginó el infierno que esta hermosa princesita vivía en su interior, ni logró comprender cómo pudo poco a poco irse opacando su encantador brillo.
Nunca nadie supo el porque ella luchaba contra su belleza como si fuera su peor enemigo; esforzándose cada día más en opacar su encantadora belleza para no llamar la atención, mientras inocentes e ignorantes miradas eran testigo de su ocaso.
Nunca nadie supo lo que ocurría entre las paredes de su hermoso cuarto, aquel lugar que se suponía era el único lugar del mundo donde podría refugiarse.
Nunca nadie pudo haber imaginado que un ser horripilante se apoderaba de su frágil cuerpo al final de cada noche, un ser despiadado que sin permiso se apoderaba de su inocencia, de sus sueños, de sus sonrisas, de sus ilusiones de vivir..
La historia de María Inés es la típica historia de princesas y dragones; pero en esta ocasión, no hubo un príncipe ni un caballero que viniera a rescatar a la doncella de aquel despiadado dragón, mientras ella iba lanzando al viento su brillo y esencia conforme pasaban los días pues erróneamente pensaba que todo era culpa suya, hasta que una mañana de tanto que perdió su corazón dejó de latir.
Es necesario que todos conozcan la historia de esta bella doncella, que no supo que hacer para volver a ser la princesita que siempre fué, para que si alguien, ve al dragón entrar en alguna de las habitaciones de las doncellas no dude en informar a los guardianes del reino, pues no es bueno esperar la llegada del príncipe azul en corcel blanco, porque probablemente cuando este llegue sea muy tarde.
Yo sigo a la espera del día en que una de estas princesas acosadas rompa el silencio para por fin alejar a ese horrible dragón, que pudo haber desaparecido si aquella hermosa princesita hubiese contado a los guardianes del reino lo que le ocurría.
viernes, septiembre 07, 2007
Preludio de un suicidio
temo que este día pueda dejar de amarte...
Era lo que silenciosamente gritaba su corazón, era lo que celosamente guardaban sellados sus labios por temor a sonar intensa y obsesiva...En esta etapa de su vida, Valeria estaba terminando de aprender una dolorosa lección, pero se negaba rotundamente a llevar a la práctica todas esas teorías fantásticas que había aprendido con la experiencia; sobre todo porque al llevarlas a cabo, pondría fin a la mujer de quien Luis Felipe se había enamorado.
- No te vayas, quédate conmigo esta noche
- No puedo, sabes que no puedo
- No quiero que te vayas
- ¿Qué te hicieron?, pareces una niña pequeña a punto de llorar
- Sólo quiero que te quedes conmigo esta noche. Dulce María se quedará en casa de una compañera haciendo un trabajo, no quiero quedarme sola... -y mientras decía estas palabras, se acurrucaba en aquel masculino pecho como queriendo fundirse en su cuerpo buscando afanosamente la protección que le brindaba el amor que se albergaba en ese corazón.
- No insistas, -alegó él apartándola suavemente de su lado mientras se levantaba del lujoso sofá blanco-, acompáñame a la puerta que ya debo irme...
Sin pronunciar palabra y con los ojos llenos de un sentimiento difícil de explicar, Valeria se levantó suavemente del sofá tomando a Luis Felipe de la mano derecha con su mano izquierda, como quien pide apoyo, o quizá consuelo...
- Qué te ocurre? -susurró él de forma casi mecánica, poco estaba acostumbrado a esas muestras de fragilidad que para la Valeria fría y despiadada que todos conocían no eran otra cosa que debilidad.
Silenciosamente y sin mirarlo a los ojos, llevó sus pequeñas y delicadas manos detrás del cuello de Luis Felipe, colocando su cabeza casi que estratégicamente sobre su hombro y aferrándose a su hombre como un náufrago a su tabla salvavidas...
- Nada -sollozó ella- Nada, sólo quiero abrazarte -decía mientras apretaba con fuerza el cuerpo de su amado quien la separó de sí diciendo: "ya es tarde, vámonos"
Valeria lo presentía, sabía que era el final , algo en su interior lo gritaba como grita un condenado al ver tan cercano su momento final, pero ella debía ser fuerte, no volvería a llorar...
Lo acompañó a la puerta, se despidió igual que todos los días y él de igual forma prometió que llamaría. En el fondo ella sabía que esa promesa jamás se cumpliría como muchas otras...
Al regresar, vió la puerta de su cuarto abierta; le extrañó encontrarla en ese estado y revisó cada esquina de la habitación pues algo en su corazón unido a la corriente de aire frío que acarició su piel, le hicieron presentir que alguien no deseado había ingresado, miró tras la puerta, en el closet y bajo la cama, pero la búsqueda fue en vano, el lugar estaba vacío, en él no había ingresado nadie, sólo el recuerdo de un fantasma del pasado...
Valeria sintió su cama sencilla tan grande que estuvo a punto de echarse a llorar, recogió su clara melena y se colocó su pijama color rosa. Mientras lavaba su cara, recordó lo que había vivido momentos atrás, todo se le hizo familiar, la forma en la cuál Luis Felipe le había hecho el amor no era normal, sólo una vez le había pedido penetrarla por detrás, ella sabía que él se excitaba al ver su rostro lleno de placer, a él le encantaba ver sus labios pronunciar su nombre; pero esta noche nada fue igual que siempre, esta noche Valeria recordó la única vez que había vivido algo similar y mirándose al espejo mientras se peinaba su larga, crespa y clara melena se dijo:
Estas pensando en otra mujer,Al día siguiente, Valeria no contestó las llamadas de Luis Felipe, se tinturó el cabello de negro azabache y cambió su guardaropa, aprendió a mostrarse tan cual era y a disfrutar cada día de su vida como si fuera el último que viviera..
me hiciste el amor deseando que fuera otra mujer?
me has humillado al usarme para sentirte más cerca de otra mujer,
y esta noche moriré para tí
porque no soy esa otra mujer...
costennita, cuentos, suicidio, historias,
lunes, abril 02, 2007
Historia de un amor
es la historia de como se puede materializar el amor…
.
Desde niña gustaba de hablar con la luna y cuando esta no estaba en el firmamento preguntaba a las estrellas si su confidente tardaría en aparecer.
.
Había noches en las cuales la esperaba pacientemente hasta el amanecer, hablar con la luna era casi un ritual antes de dormir, todo esto era así desde que se prometió confiar sus secretos solamente a esa amiga que la acompañaba todas las noches incondicionalmente.
Cuando conoció a Roberto a los 10 años, soñaba que era una de esas princesas de los cuentos y que este encantador y risueño niño era su príncipe en un reino sin dragones ni castillos; esto duró hasta que tuvo su primera decepción amorosa: cuando la familia de él se mudó a otra ciudad. Desde entonces aprendió a hablar a la luna, confiaba en que esta "Celestina" supiera llevar esos inocentes suspiros de niña enamorada a su destino.
Luego de los 15, Juliana había superado perfectamente la perdida de Roberto. Era una mujer muy inteligente y hermosa, pero un poco desconfiada y algo descuidada de su salud, todos decían que siempre estaba en la luna, sin saber que tenían toda la razón...
Cada noche le pedía consejos a la luna para atraer a su lado el verdadero amor, mientras le describía con sumo detalle esas pequeñas cosas que en el fondo de su corazón anhelaba convertir en realidad; siempre hacía énfasis en la sonrisa y en la mirada del elegido, era algo que no podía darse el lujo de olvidar describir; si alguien pretendía acercarse a Juliana, ya sea como pretendiente o motivado por el simple deseo de mantener una amistad tendría primero que estar seguro de que su mirada y su sonrisa debían ser sinceras así como la pureza de su corazón; esto era porque había sido decepcionada varias veces y aún así, no disminuía el interés de nuestra heroína por encontrar el verdadero amor.
Para Juliana lograr definir y sentir la fuerza del amor desinteresado y real en su vida, era lo más parecido al Santo Grial para los caballeros de la mesa redonda del Rey Arturo. Cada día buscaba en los libros de psicología, ciencia en la que se había especializado, descubrir porque eso que algunos llamaban amor era tan grande. Ella no alcanzaba a comprender como podía algo intangible, frágil e invisible motivar y perfeccionar a la humanidad. Ella quería ser parte de esta mágica fuerza y por esta razón no se cansaba de buscar, de probar, de conocer, de analizar; este era el único fin de su vida, sentir esa mágica fuerza desinteresada de la que tanto hablan los poetas en sus sonetos...
Roberto volvió a la ciudad, reconoció a Juliana en un café y hablaron de muchas cosas; ninguno se había enamorado otra vez, cosa curiosa, pero es bien sabido que en el corazón nadie manda.
.
Esa tarde ambos revivieron recuerdos, sonrisas y al caer la noche por fin revivió un sentimiento... Todo era cálido en el frío aire de la ciudad, los ojos de Roberto no podían despegarse de la transformada Juliana mientras pensaba en la sorprendente forma en la que cambian las personas luego de tantos años. Para la racional Juliana, el sentir que había algo más que no podía descifrar era por momentos algo asfixiante. Por otra parte, era tan inesperado aquel casual encuentro...
.
Luego de haberse enterado Roberto que Juliana no vivía más allí, había decido especializarse en otro país.
.
La mujer que tenía en frente era tan diferente a lo que él recordaba de la dulce, natural y soñadora Juliana.
.
Roberto no se cansaba de admirarla, era tan mágica aquella mujer casi inalcanzable y no podía comprender como de aquellos labios salían notas armónicas y dulces que alimentaban su corazón, la voz de Juliana era como una droga para el corazón de Roberto, y a cada instante él quería más, escuchar, ver, tocar más, quería asegurarse de que ella sintiera la diversidad de emociones y sensaciones que despertaba en su corazón ese día.
Juliana, por primera vez había sido feliz en mucho tiempo; su racionalidad estaba de paseo y ella aprovecharía el momento, quería disfrutar de ese nuevo sentimiento que estaba descubriendo. Así fue como ocurrió, él la amó toda la noche, no concebía límites para ese amor, ella le entregó su cuerpo desnudo y virgen de aquel sentimiento. Toda la noche danzaron, toda la noche se amaron, fundían sus pieles de forma tan perfecta y armónicamente creando un ser poético lleno de amor y pasión. Todo era perfecto hasta la mañana siguiente cuando ambos recordaron cuánto le temían al amor.
.
Roberto estaba decidido a vivir todo por su amada, Juliana en cambio sentía que faltaba algo más...
Las dudas asaltaron nuevamente a Juliana haciendo que volviera a la racionalidad que la caracterizaba. Roberto desconoció a esa mujer con mirada fría que había despertado a su lado esa mañana, él sentía cómo su corazón estaba siendo desgarrado sin pronunciar palabra alguna y decidió que esa nueva mujer que había despertado a su lado no era con quien quería compartir el resto de su vida, tristemente renunciaría a ese sueño egoísta por el bien de los dos.
Para nadie era un secreto que se amaban, por algo aceptaron con total alegría aquel regalo que les fue enviado con mucho amor…
La bella y frágil Juliana día a día sentía como su cuerpo le pasaba factura por el poco cuidado que había tenido consigo misma, se lamentaba tanto de sus descuidos, sus insomnios y sus excesos; lo peor fue cuando el doctor aconsejó que por el bien de su vida debía dar muerte a la pequeña criatura que estaba creciendo en su interior. Fue entonces en ese momento cuando Juliana comprendió esa clase de amor incondicional de la que tanto hablaban los poetas en sus sonetos, el amor que todo lo da y nada espera, el amor para el que no existen sacrificios ni exigencias...
Entre los cuidados a Juliana, la decoración del cuarto del bebé y otros pequeños detalles transcurrieron los meses más felices entre ambos, estaban llenos de un mutuo amor incondicional que se veía reflejado en la devoción a todo lo concerniente al bebé. Juliana y Roberto querían que todo fuera perfecto, querían que ese ser que materializó su amor tuviera toda la dicha que ellos pudieran brindarle...
Luego de varios meses en una sala de hospital, Juliana le pedía perdón a Roberto por haber sido tan cobarde y no haber vívido al máximo su relación desde un principio; al mismo tiempo le agradecía por haberle permitido sentir y conocer eso que muchos llamaban amor, eso que ella quería llamar igual que el hada madrina de su propio cuento.
Juliana murió feliz luego de dar a luz una hermosa niña llamada Luna, tenía la mirada y la sonrisa de su padre, pero dentro de sí, estaba todo el amor de su madre, todas esas bellas cosas que Roberto siempre amó de Juliana y a las que juró cuidar y proteger desde ese día.
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